Hotel Riosol
Un hotel en la ladera, una nueva identidad
El Hotel Riosol, construido en los años 70 y encaramado a la ladera de Mogán, inicia en 2018 una transformación profunda. López Neira Ciaurri Arquitectos lideran la rehabilitación integral del conjunto, un proyecto conocido internacionalmente por su funicular panorámico, galardonado con el Elevator World Project of the Year 2020, y redefinen el hotel como un paisaje habitado, una pieza arquitectónica que asciende por la montaña y se abre al Atlántico.
En ese contexto, PHARES es contratado para desarrollar un paisaje capaz de acompañar esta nueva identidad: un jardín suspendido sobre estructura, que aporta vida, sombra y carácter a un hotel que renace desde su topografía extrema.
Un paisaje que acompaña la arquitectura
El proyecto se articula en una serie de jardines temáticos que funcionan como un único gesto vegetal, ascendiendo por la ladera igual que lo hace la arquitectura.
En la glorieta de acceso, un conjunto de palmeras cola de zorro recibe al visitante con un gesto vertical y luminoso, anticipando la escala del lugar. En el lobby inferior, grandes yucas gigantes emergen como esculturas vivas, con troncos retorcidos y coronas verdes que proyectan sombras densas y cambiantes. En el lobby superior, la vegetación se vuelve más botánica: un pequeño bosque de palmeras enanas, cycas y helechos arborescentes crea un ambiente fresco, íntimo y sorprendente, casi como entrar en un jardín secreto suspendido sobre el mar.
En las piscinas , las palmeras inclinadas se asoman sobre el agua, generando un clima caribeño donde la sombra, el reflejo y el movimiento construyen una atmósfera de descanso. Y en el paseo que conecta los apartahoteles, una colección de ficus bonsái de gran porte acompaña el recorrido con formas sinuosas, casi escultóricas, aportando ritmo y serenidad.
Todo el paisaje se selecciona planta a planta en viveros locales, garantizando adaptación climática y autenticidad.
Un jardín que asciende por la montaña
El paisaje no se limita a decorar: acompaña la arquitectura, la explica y la suaviza.
Cada zona vegetal responde a la luz, al viento, a la salinidad y a la topografía.
La vegetación se convierte en una capa viva que envuelve escaleras, pasarelas, piscinas y accesos, integrando el hotel en la montaña y creando un recorrido ascendente donde cada nivel ofrece una atmósfera distinta.
Green solutions
Sistemas constructivos para un jardín suspendido
El proyecto del Hotel Riosol es uno de los ejercicios técnicos más complejos de PHARES.
Todo el paisaje se construye sobre forjado, no sobre terreno natural, lo que exige soluciones avanzadas y una coordinación milimétrica con la arquitectura.
Suelo estructural aligerado mediante cajas SUDS, creando volumen sin sobrecargar la estructura.
Jardineras en voladizo con cargas controladas y drenajes específicos.
Grandes ejemplares izados con grúas de gran tonelaje, maniobrando sobre un hotel de los años 70 con accesos extremadamente limitados.
Un proyecto pionero que anticipa soluciones aplicadas años después en los Jardines de Gran Plaza 2.
Riego, automatismos y selección vegetal
Red de riego completamente nueva, atravesando el entramado interior del edificio para alimentar jardines suspendidos en distintos niveles.
Automatismos por radio y control de fertilización en cabeza.
Sectorización por zonas temáticas.
Selección vegetal en origen, planta a planta, en viveros de Mogán y Tenerife.
Ejecución de precisión, coordinando estructura, piscinas, instalaciones y arquitectura.
Cierre
Un jardín suspendido sobre el Atlántico. Un paisaje que asciende por la montaña.
Un proyecto donde la vegetación transforma la experiencia del visitante y redefine la relación entre arquitectura y paisaje.
Más sobre el proyecto

















































