Un territorio grande para imaginar sin límites
Este proyecto nace en una finca enorme, con un desnivel complejo y un cliente con una visión ambiciosa del jardín que quería construir. El encargo consistía en desarrollar un anteproyecto que ordenara los múltiples espacios imaginados: zonas estanciales, recorridos, miradores, áreas de ocio y transiciones entre cotas muy distintas.
Era un proyecto para pensar a lo grande, para explorar posibilidades, para imaginar cómo un terreno difícil podía convertirse en un jardín lleno de vida y de usos.
Una propuesta apoyada en tecnología real
Para trabajar con precisión, se realizó un vuelo de dron completo de la finca y se generó una maqueta digital a escala real, que permitía estudiar la topografía, los accesos, los desniveles y las posibles soluciones constructivas. Esa base técnica permitió desarrollar propuestas muy realistas, con acabados, materiales y atmósferas que el cliente podía visualizar con claridad.
El resultado fue un conjunto de ideas sólidas, coherentes y perfectamente adaptadas al terreno.
El origen: una finca llena de potencial
No había un jardín previo, sino un territorio amplio, desnudo y con una topografía exigente. Un lugar perfecto para desplegar creatividad, pero que requería una inversión importante en obra civil, movimientos de tierra y accesibilidad.
Una idea potente que se quedó en concepto
El proyecto avanzó hasta donde el cliente quiso: una propuesta conceptual muy completa, técnicamente precisa y visualmente clara. Sin embargo, la ejecución requería una inversión acorde a la escala y complejidad del terreno, y el cliente no estaba dispuesto a asumirla.
Aun así, el ejercicio conceptual dejó un documento sólido, inspirador y perfectamente preparado para convertirse en un gran jardín si algún día se retoma.
Cierre
Un ejercicio de orden y posibilidades en una finca llena de potencial.












